El 20 de Noviembre de 2011, se oirá el grito “Tu sí que no vales”

Juan Fernández el Torco Alonso

El cenizo  20 de noviembre ha dejado sentir sus efectos sobre la contienda electoral. El índice de riesgo de la deuda que se ha desorbitado a la fecha de cierre de la campaña, y que nos ha situado en las puertas de la intervención europea.

Nos lleva a la consideración de que los candidatos de los partidos mayoritarios, sólo son sujetos con vocación de mando, y conscientemente no decimos de gobierno,  pues  realmente no  quieren ganar para gobernar, ya que  desconocen cómo afrontar el marrón que fluye sobre la España peninsular, y los adyacentes territorios insulares.

Convencimiento obtenido del comportamiento desarrollado por los candidatos a mando, pues presuntivamente han pasado olímpicamente de ofertar soluciones al problema económico denunciado, ya que no pueden controlar tal evento por sí mismo, y sólo serán las soluciones del Imperio Germano-Francófilo,  las que tendrán que aplicar, en cuanto representantes de la franquicia de la Europa de los mercaderes.

Denunciar tal omisión es una exigencia debida por parte de cualquier participante social, aunque no sea adversario político en este momento, ya que de los datos de campaña se infiere que los mensajes electorales, en nada convencen, ni motivan, ni impulsan al ciudadano medio.

Los partidos han optado por slogans violentos, ejemplo de ello, lo observamos en el de la “ pelea por lo que quieres”, o en “el rebélate”, y en el de “más fuerza”,  alcanzando  la cuadratura del círculo, cuando mediante el plagio de otra hora de cambio, se aduce a tal necesidad.

Realmente y de manera intencionada omiten a la   crisis,  con lo que impiden  el optimismo de la sociedad afectada, a unos por el destruirle el  futuro, a otros por impedirle el presente, y al grupo de masacrados que son los adultos, por amargarle su existencia.

En todas estas situaciones existe un común denominador que son víctimas del  terror económico que nos impone  Merkel, y Sarkozy, y que el próximo domingo, aquellos que acudamos a las urnas, brindaremos o bien un Marianito o un Alfredito, lo cuales sólo tendrán que cumplir un papel análogo al que efectúa Rockefeller en mano de José Luís Moreno, y los españoles terminaremos parafraseando el programa televisivo, con el “ Tu sí que no vales”.

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